ʆʊɳɋɫɨɔɵʂ

miércoles, 26 de octubre de 2016

Supongo que definitivamente perdí el rumbo. No se a donde voy, ni si quiero saberlo. No tengo a nadie con quien perderme y ya no se si quiero tenerlo. Me perdí en algún punto, en alguna aurora, en algun amanecer entre sábanas que no eran mias o un coche que jamás volví a ver. "Mi vida era un largo invierno y los brazos de desconocidos en la noche eran mi único verano". Siempre con sed de libertad, una libertad engañosa y traicionera que engancha mas que libera, una falsa libertad de la que me creía dueña pero en verdad era esclava.
Sí, supongo que te entristece la situación en la que estoy. Atascada en el barro, solo esperando la llamada de alguien que necesite algo de calor por un rato. Te entristece verme vacía. Pero supongo que me lo merezco, yo me llevé a esto. No podías hacer nada. Tan solo advertirme a través de apresurados susurros que se perdían de noche cuando iba de la mano de aquel desconocido hacia un destino incierto. Pero yo no quería escuchar. Pensaba que estaba siendo libre. Pensaba que ponerme en peligro, hacerlo todo bajo riesgo, me convertía en un ser libre. Y la verdad es que todo aquello me hizo mas presa que nunca. Bajo el mando de mis propios deseos que se rebelan contra mí, siempre deseando más, no pudiendo disfrutar nunca de lo que no puedo poseer. Aun y con todas las experiencias fugaces que he tenido, sigo sin conseguir asumir que simplemente hay personas que pasan por mi vida solo por un rato, solo por unos momentos, y que luego se perderán en el tiempo irremediablemente. En algún punto nuestros caminos se separarán, si es que en algún momento llegaron a cruzarse del todo, y seguiremos por nuestro camino, ignorantes del otro. Aun me cuesta comprender como un ser humano puede estar tan cerca de otro y al día siguiente tan lejos, sin dejar apenas marca el uno en el otro. Al tiempo de empezar esta vida, al darme cuenta de esto, el débil castillo de naipes que construía torpemente se derrumbó. Yo no valgo para esto. Esto no es libertad, esto no me satisface, esto me aporta mucho menos que lo que me perjudica... Y tu lo sabías desde el principio. Perdóname por no haberte sabido escuchar. Y gracias por ser el único al que siempre puedo acudir... pase lo que pase....

Hoy me encuentro vacía, usada, abandonada e ignorada, aun deseando recibir migajas de amor de cualquiera que esté dispuesto a esuchar mis peticiones.

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