ʆʊɳɋɫɨɔɵʂ

viernes, 13 de marzo de 2015

Relatos I

Jadeante, Arelys se volvió por primera vez desde que salió huyendo. Contempló con macabra satisfacción como las llamas ardían sin piedad, y parecían estar muy lejos de apagarse. El fuego rugía con ferocidad, parecía contagiado de su propia rabia, continuando su destrucción. A pesar del fuego y las explosiones que había provocado, la ciudad que habitualmente estaba sumida en un ruido caótico e incesante, se encontraba sumisa en un mortal silencio. Se quedó allí contemplando, hasta que la adrenalina abandonó sus venas, hasta que su respiración de normalizó. Su habitual tranquilidad volvió a ella.
Amanecía.
El horizonte estaba cubriéndose de espeso humo negro. Ya comenzaban a oírse sirenas y tráfico. 
Llena de hollín y magullada. Arelys se encaminó a su cabaña. Como si se acabase de despertar de un reparador sueño, se estiró y se aseó. Como todas las mañanas, sacó su vieja y desportillada taza y se preparó su café con infinita calma. Como siempre, encendió la radio a las 7:00 AM

"...Se han detectado varios focos de incendios, uno de ellos en la prisión federal, y otro en un bloque residencial en el área de Goodam. Se desconoce con exactitud el origen de los incendios, que han comenzado sobre las cuatro de la mañana, se sospecha que han sido ambos provocados. Los primeros informes apuntan que aun no se han encontrado supervivientes en ninguno de los dos edificios, los equipos de rescate y bomberos están actualmente llegando a los lugares de la catástrofe y ya se está investigando..."

Arelys dejó de escuchar. Era todo lo que necesitaba saber.
Sonrió con cansancio. Al fin se había hecho verdadera justicia.

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1 comentario:

  1. Este texto es tuyo? Me gustaria leer mas :) Lindo blog!

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